domingo, 12 de diciembre de 2010
Como se sueña, se quiere...
Soñaba y soñaba cada noche con el. Se colaba en sus sueños sin su permiso y eso era algo que ella no soportaba. No lo soportaba porque al despertar se daba cuenta de lo irreal que había sido todo. Entonces su corazón volvía a hacerse añicos otra vez. Pero en el fondo estaba deseando que llegara la hora de irse a dormir; se abrazaba a su almohada y en silencio preguntaba: "¿A donde me llevarás hoy?". Y así dormía tranquila, sonriendo, hasta que el calor de los primeros rayos de sol se colaban por su ventana, la despertaban y entonces era cuando volvía a odiarle...
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